jueves, 24 de abril de 2008

Los Pensamientos Ocultos























Cuantas veces nos ha pasado que estamos conversando con alguien y mientras nuestro interlocutor expresa sus ideas, nosotros estamos en nuestro mundo particular divagando, o tal vez; juzgando a quien lo dice y lo que dice. Vamos pensando lo que se nos viene en gana porque estamos segurísimos que nunca lo sabrá, no hay quien pueda leer nuestras mentes.

Veamos esta otra situación: alguien nos pide un favor, el que sea. Nosotros no tenemos ganas de salir del área de comodidad de la que estamos disfrutando, entonces, mientras por dentro nos decimos: No!, no quiero!, con nuestra cara disimulamos y sonreímos forzadamente para complacerle. Esperamos que
no descubra que no queremos hacerlo, y finalmente, en contra de nuestros pensamientos/emociones, le decimos que si.

Yo tenía a un amigo, que decía y hacía justo lo que no quería decir ni hacer. Por muchas razones, el quería aparentar una imagen, sobretodo, una buena imagen delante de sus amistades y familiares. Temía que se aprovechasen de él, si decía que si, y que pensasen mal de él, si decía que no. Entonces, según fuese necesario, iba cada tanto inventando historias, para quedar bien.

Una vez, le llamó una compañera con la que había quedado para salir, pero el estaba muy cansado de un arduo día de trabajo. Dejó que el teléfono sonara una y otra vez, porque sentía que le iba a fallar si admitía con sinceridad, que no quería salir. Fue al otro día, cuando le devolvió la llamada, se excusó diciéndole que había dejado olvidado su teléfono móvil en la oficina. La chica aceptó las disculpas convencida, el aunque satisfecho, se quedó con una extraña sensación, la de la mentira
innecesaria.

La cantidad de pensamientos que no tienen coherencia con lo que expresamos, y que además, creemos que están ocultos ante los otros, son muchísimos. Vivir esa incoherencia, es vivir como un ser deshonesto. Una persona deshonesta, es aquella que no se respeta a sí misma, es la que pone a un lado, o acalla su propia verdad.

“La honestidad no se limita únicamente a lo que dices. El verdadero significado del término es congruencia: nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra.”... (Manual del Maestro, Capítulo 4, Sección 2). http://www.uncursodemilagros.com

Una relación de auto-sinceridad requiere de que expongamos ante la luz, nuestra verdad. La luz, es nuestro guía superior, un nosotros mismos pero más elevado. Admitir ante ese guía, quiénes somos, qué queremos, qué nos gusta, de qué somos capaces y también de lo que no, es el primer paso, en una relación honesta.

Los pensamientos que ocultamos ante esa luz, son aquellos de los cuales nos sentimos culpables, no queremos admitir que ni somos perfectos, ni estamos disponibles para los demás las 24 horas al día. Se nos hace difícil aceptar que hay gente con la que no sentimos empatía, que tenemos malos pensamientos, en fin, que no somos tan “buenecitos” como creíamos.

Una persona que se siente cómoda con lo que es, no teme que alguien juzgue sus opiniones, decisiones y comportamientos. No esconde nada a nadie. Puede hablar por ejemplo, desde sus gustos políticos, sexuales, sus relaciones emocionales, sus experiencias, etc., sin ningún miedo. No se siente culpable de nada, no tiene nada que aparentar, no se tiene que excusar, ni justificar, se respeta tanto que su sinceridad antes los demás es bien recibida, pues no hace daño. Una persona honesta es uno consigo mismo.

Somos seres sociales, y ciertamente queremos ser aceptados por el grupo social en el que nos desenvolvemos, sin embargo, la aprobación más importante debe venir de nosotros mismos; y por y para eso, la honestidad y la claridad empieza por casa, así los pensamientos ocultos que son una carga pesada no tienen que ocupar ese lugar y esa energía en nuestra mente.

Vigila tus pensamientos y aquellos que no tienen coherencia con tus sentimientos, admítelos y exponlos a la luz, abre todas las puertas de tu mente y muéstrale a tu guía todos tus pensamientos tenebrosos y secretos, para que deshaga el valor que les has dado. Ahora, deja que la Verdad guíe tus días.

domingo, 13 de abril de 2008

¿Desconfias de mí o de tí?




En las relaciones de pareja, ya sean de amantes, amigos, padre e hijo, etc., además del amor, uno de los principios básicos es la confianza. Pero muchas veces, el concepto que tenemos de confianza, está basado cómo nuestra pareja se comporta frente a nuestras expectativas. Yo espero que tu hagas esto, me trates de esta manera, pienses como yo, no hagas lo otro, no seas así, y además, cambies por mí. Esta es la manera, como las personas suelen otorgarle la confianza al compañero. Le pedimos pues, que camine sobre una "cuerda elástica", que se tensará o aflojará, si cumple o no, con nuestros intereses particulares.

Hablamos que las personas deben ganarse nuestra confianza, o que hemos perdido la confianza en alguien. Si leemos entre líneas, volvemos a la idea de que esa persona debe seguir las pautas de comportamiento que le estamos imponiendo, así sea que se lo hayamos comunicado con sutileza.


Lo más seguro es que alguna vez, hayamos sido el sujeto de observación de un desconfiado, y casi sin lugar a dudas, nos comportemos,en alguna oportunidad, de la manera que no está aprobada en las reglas de este juego, la consecuencia inmediata, además del esperado reclamo, es que nos sintamos mal o culpables. Si no nos perdonamos a nosotros mismos por el error, podríamos llegar a establecer relaciones donde pasamos a ser el "desconfiador". También puede ser, que en una misma o en diferentes relaciones, asumas uno u otro papel.Víctima o Victimario.

Las personas que desconfían, deben tomar una bocanada de aire, y con honestidad y humildad aceptar que lo que ven afuera es 100%, su propia responsabilidad. Planteamiento este, que es muy díficil aceptar, pues estamos acostumbrados a hacer responsables a los demás de nuestras emociones. "Confío o desconfío de ti, porque eres o te comportas de esta manera u otra". Casi nada, ¿verdad?. ¡Qué fácil es decirle al otro que tiene el insignificante trabajo de convertirnos un ser confiado!.

Una persona de naturaleza desconfiada, sólo puede proyectar desconfianza, e inconscientemente invita a otras personas que le hagan sentir esa desconfianza, para finalmente afirmar, que tienen la razón en ser desconfiadas. Lo cual se repetirá una y otra vez. Y es justo allí, donde radica toda nuestra responsabilidad. Si desconfías, revisa tu autoestima. Pues una persona con un alto nivel en su auto-percepción, es aquella que sabe quién es, qué quiere, qué se merece, pero sobretodo que sabe nada ni nadie puede hacerle daño, y si pasa es porque lo ha consentido antes en sus pensamientos.
Si desconfías, es porque no te gusta la imagen que ves al espejo, no estás feliz contigo, te sientes poco merecedor, no crees en el flujo de la vida, y quieres controlarlo todo. Si desconfías, te encantaría que tu pareja viva casi todo el día junto a ti, quieres saber qué piensa y siente, intentas elegir el tipo de amistades con las que se relaciona y el tiempo que pasa con ellas, te conviertes en un 'maestro' de lo que es bueno y malo para tu pareja. Si desconfías, sabes como piensa el mundo, sabes que hay gente mala que te quiere apartar de tu objeto de amor y admiración, pero tu has jurado amarle y admirarle hasta tanto cumpla con la lista de tus
pequeñas necesidades, conviviendo en una clara relación ¨especial¨, llena de condiciones.

Ahora, si confías en ti, si te respetas, si te sabes merecedor, si reconoces que eres lo que piensas, pues, buscas que esa sensación de armonía y bienestar se extienda a tu pareja, y que viva esa misma sensación de libertad, de compañía, de amor por sí mismo y por el prójimo. Una persona que confía, no experimenta la desconfianza, aunque puede perfectamente entender, que hay quienes toman decisiones equivocadas y no por eso ve afectada sus emociones. Se hace 100% responsable de sí misma.

La confianza en el ser humano depende de su nivel de auto-estima y de absolutamente, nadie más.


De allí, que la pregunta justamente es: ¿de quién desconfías?, ¿de mí? o ¿de tí?.